sábado, 19 de junio de 2010

“Cuentos y cantos de Joba” : Un libro, un desafío.


Por Valentín Amaro

Inicio mis palabras de presentación de esta antología “Cuentos y Cantos de Joba” agradeciendo a Dios por la maravillosa oportunidad de servir a mi país y esta noche en especial de presentar este aporte a mi pueblo. Mi amado JOBA, mi patria chica, de donde nunca me he marchado. Habitante de mis sueños y espacio al que siempre vuelvo cuando me quiero apartar del ruido mortal de la ciudad donde vivo.

Hace más de tres décadas en Río Piedras, un paraje de este municipio fui abordado por la poesía. Mi padre trabajaba como administrador de una finca de Juan Fermín (Guancho) y yo le acompañaba a las labores. Un día, uno de los trabajadores dejó un libro de español y de curioso yo comencé a leerlo. En sus páginas encontré este poema que todavía guardo en mi memoria. Es un poema del gran poeta español Juan Ramón Jiménez que dice:

“Y yo me iré y se quedarán los pájaros cantando,

se quedará mi huerto con su verde árbol

y con su estanque blanco

todas las tardes el cielo será azul y claro

y tocarán como esta tarde está tocando

las campanas del campanario

Así dice el poema. Y puedo hoy decir que fue el momento donde se me reveló la poesía.

Tiempo después partí a Santo Domingo y la vida me ha llevado por el camino de la educación, la orientación literaria y la promoción cultural

Cuando hace unos años fui designado en el Ministerio de Cultura y de frente la oportunidad de bien servir a mi país, el primer pueblo que me llegó a la cabeza fue Gaspar Hernández. Enseguida con mi hermano y también educador Luis Fernando Amaro me puse en contacto con Basilio Polanco y Deisy Polanco Estrella. Así iniciamos los trabajos de donación de libros con Eleanor Grimaldi Silié, taller de promoción y animación a la lectura con María del Socorro Duque, de mi parte y así lo hicimos, la creación del taller literario y éste a su vez, un taller de introducción a la poesía, un taller de creación de microrelatos con el amigo y padrino de este taller, Noé Zayas. También cabe citar el taller para proyectos de gestión cultural con Martha García que estuvo recientemente aquí.

Pero no sólo nos hemos quedado aquí. Somos atrevidos y al poco tiempo de la creación del taller, éste en pleno asistió a una presentación estelar en la XII Feria Internacional del Libro donde sus integrantes leyeron sus poemas, cuentos y conversaron con los escritores en el Pabellón de Autores Dominicanos. Recuerdo que en esa oportunidad tuvimos un conversatorio con Fino Sierra e Isidra Mejía alrededor de sus libros y luego dos integrantes del taller participaron nada más y nada menos que en el VII Festival Internacional de Poesía en la Montaña celebrado en Jarabacoa. Pero también han participado en el Maratón del Cuento celebrado en Tenares y recientemente nueva vez en la XIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2010.

Hago este recuento porque la antología que ponemos en circulación tiene una historia de trabajo y de esfuerzo sostenido.

Señoras y señores:

Los poemas y relatos de esta antología “Cuentos y Cantos de Joba” del Taller Literario Salomé Ureña de Gaspar Hernández nos presentan a creadores que de seguir en la ardua faena de leer, reflexionar y crear, no tengo dudas que harán un gran aporte a la literatura de la región y del país.

En su mayoría, los participantes del taller son educadores y eso es ya un logro especial, toda vez que estos se constituyan en agentes multiplicadores en las distintas escuelas donde ejercen su profesión.

Los textos presentados en este primer volumen muestran a creadores con una inmensa valoración por la tradición poética, como es el caso de Fino Sierra Vilorio, quien da muestra de su dominio del soneto. Cito:

Son como seis las lágrimas tristes

que resbalan por los blancos cuerpos

lágrimas latentes que nunca viste

y que te bañarán a través del tiempo

Son lágrimas colmadas de melancolía

lágrimas que no las desvanece el viento

lágrimas de despedida de un último día

lágrimas nacidas de un alma en tormento

Pero Fino Sierra no sólo es sonetista, es un poeta que al trabajar el verso libre muestra a un creador con una alta sensibilidad hacia la reflexión y la hondura del verso. Estoy seguro que de seguir en esta línea tenemos que prepararnos para grandes textos poéticos de Fino Sierra. Otra muestra:

Un torrente mojado de sal,

premió la añoranza del regreso,

Mi horizonte;

Una brisa triste, colmada de agonía,

Mi aurora;

Un desierto exagerado por vileza y manía.

Mi morada;

Un torrente mojado de sal,

premió la añoranza del regreso,

Mi horizonte;

Una brisa triste que sonríe en la lejanía,

Mi aurora;

Una afluencia enriquecida de alegría.

Mi morada;

Lo mismo podemos decir de Juan Concepción, poeta agudo, visionario. Concepción posee un manejo de la plasticidad lírica y destreza en la construcción imaginaria del poema. Su pueblo, las amapolas, el atlántico que nos baña es razón para la poiesis, para la creación en su turno de pequeño dios que puede cantar. Cito:

Allí donde sus ojos miran

las aguas azules del Atlántico

y sus lágrimas derramadas

empiezan a recorrer caminos

entre cantos de grillos y calcalíes.

Joba Arriba, Joba Abajo

de tanto y tanto llorar

hicieron tus lágrimas un río

que atravesó de verde

la garganta de mi pueblo.

Y en su poema “Luna”:

Cómo me gusta contemplarte luna

cuando en tu recorrido

coronas de reina la montaña de mi pueblo

contemplarte precisamente

cuando tu luz se esparce

de forma vertical desnudando

cada rincón de mi pueblo.

Cuando las olas del mar

van besando lentamente

cada herida de su boca

contemplar como tu luz entra

en cada ventana de mi cordillera

despertando del sueño a las amapolas

Por su lado, Rafael Soto es un poeta que canta al amor y al hacerlo lo hace con un erotismo vital, sentido y vivido. Rafo apuesta al asalto de dos cuerpos enamorados, su poesía desnuda el juego de los amantes, quienes sin más se traspasan, se beben, se consumen. Veamos:

Aromada profundidad que nace en los albores de tu piel

derrochando frescos humedales que irriga tu interior

donde germinan mis deseos, penetrando tus espacios,

escalando tus montañas, haciendo estallar tu inocencia

encandilada por el rubor de mis caricias.

Me gustaría bailar contigo

el agitado ritmo de la música

que emita el contacto

de nuestros cuerpos desnudos

Cuánto añoro meterme en tu cuerpo

y bajo el influjo del placer

hacerte viajar por las galaxias

ante la mirada atónita

y desorbitada del universo.

Si quieren más, compren el libro…

Deisy Polanco, la infatigable gestora y educadora, responsable de la reunión de todos estos poemas y cuentos (por ello figura en la portada, como antóloga) apuesta a la reflexión y la meditación en sus escritos. Su llamado, su vocación es lo que es privilegiado en esta entrega.

Juana J. Gil Soto, en esta entrega nos muestra a la mujer que canta al amor y lo hace con gracia y atrevimiento, condición vital para la poesía de este tiempo.

Y es que estás tan lejos
que no te puedo oler ni palpar

y sucede que llueve y te necesito
llueve dentro de mí

y no estás.

Te necesito aquí

arruyándome porque tengo frío

afuera, sigue lloviendo a cántaros

y tú no acabas de arribar.

Malbrilyn Garcia Ventura. En su poesía reboza de ternura. Su canto a la madre es también un canto a la esperanza, a la fe, a la vida.

En narrativa y ojo con esto que voy a decir, gratísimo ha sido encontrarnos con Marcia Salazar Flete quien muestra una especial destreza en la minificción o el relato corto. Marcia conoce los linderos del relato. Es así como la trama de sus historias no van llevando como quien va amarrando un andullo. Hace un uso exacto del manejo del punto de vista y con unos nudos y desenlaces que hace que recordemos sus historias

Maria Altagracia Pérez Polanco, hace reflexión en el relato, una característica de los autores de esta antología.

Besthaira Salazar Flete en sus relatos trabaja desde el dolor y lo trágico de la vida. Sus personajes son seres caracterizados por el pesar de la condición humana.

Gregory Ramos, por su lado trabaja el humor y la ironía. Esto es evidente en su relato “El perfumero”.

Aurelia Abreu Rodríguez, apuesta a la fábula como medio para enseñar en valores. Es como muchos de los integrantes del taller, educadora y a ello se mantiene fiel. Su fábula “Un canario sin regreso” así lo atestigua.

Bérgica Rodríguez De la Cruz, es la escritora que trabaja el tema social. Sus trabajos se orientan al tema del abuso, la marginación y la injusticia que campea en nuestra sociedad. Su literatura es prometedora. Hay limpieza y conciencia en lo que hace. Su cuento “Hallazgo en el vertedero”, es un grito contra estos males que he citado.

He aquí el libro, he aquí la muestra de los creadores de Joba. Este libro debe estar en cada hogar de Gaspar Hernández ya que en el podemos leernos.

Dejo pues, a su consideración esta muestra de lo que desde Joba , La Perla de la Costa Norte o La ciudad de las amapolas como se conoce al municipio de Gaspar Hernández, se gesta y se fragua a favor de la literatura nacional.

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